lunes, 16 de junio de 2014

UN AMOR ELFO
Érase una  vez en un lejano lugar llamado Germania, una princesa elfina llamada Ariwen, quien vivía en un paisaje hermoso rodeado de fuentes de aguas cristalinas; pero lo bello del paisaje no hacía de su vida la mejor del lugar, pues ella era constantemente maltratada por su padre: el rey elfo Valar.
Un día, luego de cumplir un cuarto de siglo, decide escapar de su casa y las injusticias de su padre, que al hacerse ella más hermosa aumentaban por sus celos.
Logra escapar y durante esa travesía, conoce a un elfo enano llamado Eliess; él se hace su amigo y tras obtener su confianza abusa sexualmente de ella y la abandona. Como fruto de ello, nace un bello niño al cual llama Facuj; éste pequeño se vuelve su motivo para seguir.
Ariwen, durante su embarazo abandona Germania y así evita a los guardas que su padre mandó a que la buscaran. Así se aleja y no vuelve a tener contacto con él.
Llega a un hermoso territorio: Suecia, donde gracias a un comerciante prestigioso de la zona llamado Charleeng, quien depositó su confianza en ella, consigue trabajo en el mercado principal de la zona, vendiendo vestidos para elfos de cualquier característica: enanos, de estatura normal y los más altos.
Después de un largo período de tiempo, Ariwen se enamora de Charleeng y él corresponde a ése sentimiento. Comienzan su romance y éste se vuelve parte vital  no sólo de su vida, sino también de la vida de su pequeño Falcuj. Pasan los meses y ella se entera que su amado Charleeng está comprometido con una elfina llamada Shoyrra.
Ariwen, en su dolor, intenta alejarse de Charleeng, pero él la busca y no permite que ella se aparte de él, jurando que su amor es real y tan inmortal como ellos; así que le pide tiempo, le pide luchar por su amor.

Cinco años después, la relación entre ellos no ha cambiado, Ariwen sigue luchando por su hijo Falcuj, pero por dentro vive en amargura por ese amor que la ata. Charleeng al ver que ella está consumida en dolor y amargura, decide llevarla junto con el pequeño Falcuj a viajar por Noruega a escondidas de Shoyrra, y una vez más envuelve a Ariwen con sus frases de amor y gestos cautivadores, ella cae ante su conquista.
Vuelven a Suecia y todo sigue igual, nada cambia, él con Shoyrra y Ariwen en el mercado junto a su hijo Falcuj, quien crece por encima de todo, siendo un elfo feliz. Pero Ariwen, parece estar envuelta en algún hechizo realizado por el más oscuro de los elfos, donde se amarra el corazón de alguien con el sortilegio de amor, hasta la muerte.
Años después, su hijo Falcuj ha crecido, se ha casado con una hermosa elfina llamada Hidgy, quedando Ariwen sola. Así que una vez más y sin importar nada, va en busca de su amor eterno, su querido Charleeng y le pide con dulzura que decida vivir a su lado, como lo había prometido tantas veces los últimos veinte años y estar así por siempre. Pero como era de esperarse, le dijo que aún no era la hora, debía seguir con la espera…supuestamente pronto serían libres.
Ella se aleja, lo hace en silencio, pero esta vez era diferente, ella sabía que eso no sería así jamás, así que vuelve a su cueva con un dolor asfixiante.
Días después, todo aparenta tranquilidad, hasta que Falcuj llega a la cueva de Charleeng. Él no puede creer la noticia que le ha dado Falcuj, la mujer a la que llenó de promesas había decidido renunciar, no sólo a su amor por él, sino a su inmortal vida.

Amó tanto a Charleeng más que a su propia vida, que decidió darle libertad con su muerte, y éste, quedó con amargura, tristeza, dolor, pues mientras él se alejaba de Shoyrra, Ariwen se alejaba de él por la eternidad.
Creado por: Swamy Satyananda Rojas
Lic. Lengua Castellana y Literatura U. Santo Tomás
Texto inspirado en el  la composición de Wolfgang Amadeus Mozart - 
Piano Concerto No. 21 – Andante

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